martes, 4 de octubre de 2011

La complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés. Llamamos interés a la complacencia que lleva aparejada para nosotros la representación de la existencia de un objeto”

La complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés. Llamamos interés a la complacencia que lleva aparejada para nosotros la representación de la existencia de un objeto”

Significa de una parte que el hombre tiene representaciones en la mente y de otra que la complacencia es ajena a esta (ajena a todo interés) y pertenece al objeto. Es el dualismo “en pasta” entre sensibilidad y conocimiento.
El conocimiento es en Kant, la adecuación de los datos procesados con la razón y el pensamiento con las verdades universales.
La complacencia es la actitud de los sentidos (que él no niega) frente al objeto, es aquí donde el desinterés y la imparcialidad permiten al hombre complacerse en lo bello sin concepto.

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